TEHERAN.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó anoche a Teherán con la intención de persuadir a su par de Irán, Mahmud Ahmadinejad, para que acepte que Turquía procese el uranio iraní. En previsión de un posible acuerdo para que Turquía reciba uranio no procesado y entregue a cambio uranio enriquecido a Irán, ya se encuentra en Teherán el canciller turco, Ahmet Davutoglu. Sin embargo, aún no fue confirmada la presencia del primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, y su ausencia puede restarle peso a la estrategia de Lula.

En su trayecto a Irán procedente de Rusia, el mandatario brasileño hizo escala ayer en Qatar, justo el día de la final de fútbol por la copa qatarí. Como era de esperar, dado su origen, Lula asistió al partido junto con el jefe del emirato, sheikh Hamad bin Kalifa al Thani y otros dignatarios.

La atención internacional está centrada en este punto de la gira de Da Silva por la región. En una entrevista concedida ayer a la cadena qatarí Al Jazira, Lula había pedido a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU que se sienten "cara a cara" con Ahmadinejad, como lo hará él hoy. "Quiero que la gente hable: Obama, Sarkozy, Merkel, Medvedev, Hu Jintao, todos los que son parte del Consejo de Seguridad; que llamen al presidente Ahmadinejad para sentarse a la mesa de negociación", dijo. Brasilia se opone a las sanciones contra Irán impulsadas por Washington en el Consejo de Seguridad de la ONU, por considerar que éstas no resolverán el litigio, sino que lo agravarán. Washington sostiene que Irán ambiciona fabricar una bomba,

Tercera opción

Según un plan presentado en octubre por la Agencia Internacional de Energía Atómica (EIEA), el gremio de control mundial de la actividad nuclear, Irán podría enviar a Rusia su uranio poco enriquecido para procesarlo allí y usarlo al regreso en su reactor médico. Teherán insiste en realizar el proceso en su territorio, mientras que Estados Unidos y la AIEA se niegan. Lula propone que el uranio se enriquezca en Turquía, país vecino de Irán. Aunque el compromiso no resolvería la disputa, sería un primer paso.

De todos modos, Irán restó importancia a las conversaciones sobre el programa nuclear. "El presidente de Brasil viene por asuntos bilaterales. Es posible que también sea tratado el tema nuclear", dijo un funcionario iraní. (Télam)